¿Es un vicio o algo más? La verdad sobre el alcoholismo
Mucha gente cree que beber es solo cuestión de echarle ganas para parar. Pero la ciencia y nuestra experiencia nos dicen otra cosa: es una enfermedad. No te sientas culpable, mejor siéntete acompañado. El alcoholismo es una alergia del cuerpo y una obsesión de la mente .
LA OPINION DEL MEDICO:
El Alcoholismo: Una enfermedad del cuerpo y la mente
Según el Dr. William D. Silkworth, uno de los primeros aliados médicos de A.A., el alcoholismo no es una falta de voluntad, sino una enfermedad compleja que se manifiesta en dos partes:
La Alergia Física: Una reacción orgánica que hace que, tras el primer trago, se desencadene una “obsesión” o necesidad imperiosa de seguir bebiendo, algo que las personas que no son alcohólicas no experimentan.
La Obsesión Mental: Una idea fija que vence cualquier razonamiento y que lleva al alcohólico a volver a beber, incluso cuando sabe que las consecuencias serán desastrosas
¿Te identificas? Así se siente la enfermedad del alcoholismo.
1. La Máscara de Confianza
Seguridad prestada: Bebe para adquirir confianza en si mismo y desahogarse ante los demás.
2. El Escape de la Inseguridad a menudo desea una copa mas
El trago como escudo: Usas el alcohol para enfrentar la pena, el estrés o la timidez. Es tu “solución rápida” para los problemas, pero termina siendo uno más.
3. El Intento de Control Fallido
Cambios sin éxito: Intentas controlar tu forma de beber cambiando de bar, de amigos o de bebida. Pero al final, la cantidad siempre se te va de las manos.
4. Cuando la Copa te Llama
No planeas beber pero le Prioridad #1 al trago-Aunque tengas mil cosas importantes, la idea de tomar un trago se vuelve irresistible y te lleva a beber en el momento menos indicado
5. Periodos cortos de abstinencia. ( promesas rotas)
Citas con el alcohol: Haces juramentos y promesas de dejar de beber, pero son solo pausas. Los periodos de abstinencia se hacen cada vez más cortos.
6. El Borrón y Cuenta Nueva (que no es real)
Lagunas mentales: Después de beber, no recuerdas lo que pasó. Te enteras por otros de lo que hiciste o dijiste, pero para ti, es como si nunca hubiera ocurrido.
7. La Espiral de Culpa
El ciclo de los sentimientos de culpa: Tu forma de beber te genera remordimiento, vergüenza y baja autoestima. Y para “sentirte mejor”, caes de nuevo en la bebida, creando un círculo vicioso.
8. El Control Perdido
La voluntad bajo cero, tomas cuando no lo planeabas: Aunque tu razón te dice que no debes beber, la compulsión es más fuerte. La fuerza de voluntad ya no es suficiente para parar o decidir cuándo y dónde tomar.