Se manifiesta como una reacción orgánica anormal: un fenómeno de compulsión fisiológica que se desata de manera inmediata tras ingerir la sustancia, haciendo imposible para el individuo detener el consumo a través de la simple fuerza de voluntad.
La contraparte psíquica se define como una idea obsesiva tan potente que anula todo recuerdo del sufrimiento pasado. Esta obsesión sutil impulsa al enfermo a volver a beber bajo cualquier justificación mental, reactivando inevitablemente el ciclo físico.
«El cuerpo del alcohólico es tan anormal como su mente. A nuestro parecer, toda descripción del alcohólico que no incluya este factor físico resulta incompleta.»
— Dr. William D. Silkworth, M.D.
El Dr. Silkworth concluyó que para revertir esta doble naturaleza patológica es estéril apelar solo a la voluntad del enfermo. La recuperación duradera requiere de una profunda transformación psíquica: un cambio de perspectiva interna de tal magnitud que logre desplazar el arraigo del ciclo obsesivo-compulsivo.