La mayoría de nosotros pensábamos que Alcohólicos Anónimos era solo para personas que habían perdido todo o que vivían en la calle. Llegamos con miedo, vergüenza y dudas. Al entrar descubrimos que éramos jóvenes, estudiantes, profesionistas, padres y madres de familia con una sola cosa en común: el deseo de vivir libres de la obsesión por beber.
Solo tú puedes decidir si quieres probar este camino. Nadie te va a obligar a llamarte ‘alcohólico’ ni a inscribirte a nada